A las madres, un obelisco

Óptica periodística

Nelson Germán Sánchez Pérez –Gersan-

Si este país necesita hacer un monumento exageradamente grande, para recordarlas y expresar respeto, admiración y cariño permanentemente, es a las madres colombianas.

A la inmensa mayoría de mamás que literalmente dan su vida, la sacrifican; anteponen las oportunidades de esposos, hermanos e hijos a las propias sacrificando su tiempo, energía, vida y opciones para que los demás lo logren sus sueños.

A ellas que siguen siendo víctimas como mujeres del maltrato intrafamiliar, violencia de género y feminicidios. Precisamente hace dos meses, el pasado 8 de marzo, cuando paradójicamente se celebra en el país el Día de la Mujer, Medicina Legal emitía las cifras actualizadas de la violencia contra ellas. En los primes meses de este 2022 se habían reportado 2144 mujeres víctimas de violencia, buena parte de ellas madres y esposas. Es decir, un escalofriante promedio de 33 mujeres maltratadas al día. Como si fuera poco, en esos dos meses y 8 días, ya iban seis feminicidios y cinco asesinatos, que se produjeron por la violencia de sus parejas. Y para que nos aterremos y entendamos porque el enorme monumento que pido, el incremento de feminicidios y asesinatos contra ellas fue de un 25 por ciento comparado con el mismo periodo del año anterior, informó Medicina Legal.

Según ese mismo reporte, de enero a octubre del 2021 cerca de 90 mil mujeres denunciaron ser violentadas y las cifras de asesinatos van de más de 620 a 800 casos, según se coteje con Medicina Legal o con el Observatorio de Feminicidios de Colombia. En cuanto a edades, la mayoría de víctimas está entre los 29 y 40 años, aunque la violencia inicia desde sus primeros años de vida, pero se incrementa al llegar cerca a los 19 años y va hasta cumplir los 60 de vida, según la estadística del Boletín de Violencias Basadas en Género. Y la mayoría de todos estos guarismos hasta aquí reportados son contra las madres.

Esas mismas madres que trabajan y que por el hecho de ser mujeres, solo el 50 por ciento tiene un empleo formal, además, como ya se sabe, las mujeres ganan un 36 por ciento menos que los hombres en el mundo laboral, pero trabajan casi tres veces más que los hombres, según lo ha establecido el propio DANE.

Son las mujeres, las madres de manera especial, las que han llevado buena parte del peor rostro de la violencia enquistada en el país, o si no que lo digan las 6.402 madres de los jóvenes vilmente e irracionalmente asesinados en los llamados “falsos positivos” como consecuencia y bajo la política de recompensas, asensos, dar resultados y bajas en el Ejército, impulsada y promovida por el expresidente Álvaro Uribe Vélez.  O las madres del llamado Puerto Resistencia en Cali, la de Lucas en Pereira o de Santiago Murillo en la querida Ibagué.

Pero también las mamás de los solados o policías emboscados y asesinados por grupos guerrilleros, paracos o narcotraficantes, a quienes ellas los envían a las Fuerzas Armadas con su bendición, llenos de ilusiones y esperanzas y los reciben fríos en un cajón o vivos pero mutilados o enloquecidos por la guerra fratricida en que nos han metido.

Por eso, lo reitero, si hay seres que merezcan un enorme monolito son las madres colombianas por su abnegación, resistencia, amor, resiliencia, infinita bondad y capacidad de perdón. Se merecen que mientras vivan, cada uno de nosotros las respete, las acompañe, las quiera, les dé el lugar de dignidad que merecen, que su palabra sea escuchada y acogida y su cuerpo sacralizado. Feliz Día a todas las madres de esta Ibagué y del Tolima. A Beatriz, la mía. A Doña María, Ángela, Nidia, Deyssi, Lucy, Norma, Daniela, Danis, Tatiana, Nery, Cielo, Aleja, Rubiela ………

 

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