CUIDADO CON LA RAMERA

EL QUE ANDA CON LA RAMERA AL INFIERNO CONDENA SU ALMA

Edward Diaz

Semanas después de la tragedia en la que resultó muerto don Jorge, su esposa y el amante de ella, Pablo leía proverbios 7, mientras meditaba en el texto y observaba desde el ventanal de su cuarto como los oficiales del cuerpo de investigación de la policía entraban y salida de la casa de las víctimas,  el abuelo Pedro lo sorprendió.

—¿En qué piensas hijo? — preguntó el abuelo mientras se sentaba junto a él en la cama.

—Leía proverbios 7 y pensaba abuelo en que las escrituras nos advierten muchas veces sobre los peligros enredarse con una mujer ramera. Si hiciéramos caso del mandamiento, evitaríamos tragedias como la de los vecinos.

El abuelo calló por unos momentos, y liego le pidió que e leyera el pasaje, a lo que Pablo accedió

—Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás, Y mi ley como las niñas de tus ojos. Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón. Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, Y a la inteligencia llama parienta; para que te guarden de la mujer ajena, Y de la extraña que ablanda sus palabras.

Porque mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosía, vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, a un joven falto de entendimiento, el cual pasaba por la calle, junto a la esquina, e iba camino a la casa de ella, a la tarde del día, cuando ya oscurecía, en la oscuridad y tinieblas de la noche. Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón.

Alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa; unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, acechando por todas las esquinas. Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo: sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos; por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. He adornado mi cama con colchas recamadas con cordoncillo de Egipto; he perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela. Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores. Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje. La bolsa de dinero llevó en su mano; El día señalado volverá a su casa. Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le obligó con la zalamería de sus labios.  al punto se marchó tras ella, cómo va el buey al degolladero, como el necio a las prisiones para ser castigado; como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón.

Ahora pues, hijos, oídme, y estad atentos a las razones de mi boca. No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas. porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella. camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.—Concluyó Pablo.

El abuelo Pedro meditó en el pasaje unos minutos y luego dijo:

— Si nos quedamos con la interpretación literal del texto podemos decir que efectivamente es un llamado a no inmiscuirse con mujer ramera, pero si meditas más profundo en el texto hijo, te darás cuenta que es una advertencia para no ir tras falsas religiones. Recuerda que en las escrituras la ramera representa las falsas religiones y el hecho de ir tras dioses ajenos o religiones falsas es una prostitución para Dios,, así que teniendo en cuenta eso hijo,  así proverbios 7 es una advertencia para no ir tras falsas religiones, las cuales, como la ramera del proverbio, se presentan puras y piadosas atrapando entre sus fauces las almas de los incautos, aquellos hombres y mujeres faltos de conocimiento bíblico que se dejan convencer por su apariencia de piedad. Ten mucho cuidado hijo porque estas falsas religiones arrastrarán tu alma al infierno si caes en ellas.

—¿Cómo saber, abuelo, que una religión es falsa y cómo evitar caer en ellas?

—Te daré dos tips hijo. El primero te lo da el proverbio cuando dice “No te olvides de la enseñanza de tu madre”, esto representa la enseñanza de las escrituras. Leer y escudriñar las escrituras te hará sabio y evitará que caigas en a trampa de la ramera.

El segundo tip es observar el lugar que ocupa Cristo en ella. Jesús es el centro de las escrituras y de nuestra adoración. Toda religión que no lleve su adoración solo a Cristo, que no lo tenga en el primer lugar y de más importancia a un santo o una ley es una falsa religión — concluyó el abuelo.

Dicho lo anterior Pedro se retiró a su cuarto y dejó a Pablo meditando el nuevo en el pasaje.

Edward Andrés Díaz Reina

Comunicador Social y periodista
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