La desigualdad y el trabajo de los niños desde edades tempranas va en aumento

Las Naciones Unidas proclama: “El niño debe tener una infancia feliz y gozar en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos y libertades que en ella se enuncian”. Proclama de las Naciones Unidas.

 Las Naciones Unidas proclama: “El niño debe tener una infancia feliz y gozar en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos y libertades que en ella se enuncian”. Proclama de las Naciones Unidas.

Por: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.

Desde que nacen el niño y la niña empiezan a descubrir,  a conocer y a comprender cada día lo que verdaderamente bajo la orientación de sus padre en especial la de su madre lo que es bueno y lo que no es conveniente para su crecimiento, más adelante comienza su relación con el entorno y cuando se llega a la edad de ir a la escuela es vital para su formación ya que educar es indispensable para su desarrollo integral, educar al niño y a la niña en el conocimiento, la cultura y el deporte como sano esparcimiento, es formar líderes para el cambio social y que los hace sujetos de derechos ya que la dignidad humana es un derecho innato de cada persona.

Las investigaciones de la Unicef en su libro “Mejores Escuelas: Menos trabajo Infantil” expresa un consenso alrededor de la explicación del trabajo de niños, niñas y adolescentes “como una expresión de la segmentación social donde una pequeña parte de la población  tiene acceso a la mejor educación e información y por tanto oportunidades para conseguir empleos satisfactorios y bien remunerados y la otra, en cambio, no recibe un mínimo de instrucción apropiada y por el contrario se ve obligada a trabajar desde edades tempranas”.

En Colombia se ha legislado sobre la materia y en  el Artículo 44 de la Constitución Política de 1991, se establece entre otros derechos fundamentales: “Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los demás derechos consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia”.

Y en la parte final del mismo artículo establece:  “Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.

El tejido social  de los menores y la violación de sus derechos, cada día va en aumento y no hay verdaderas políticas públicas por parte del Estado y de los Legisladores,  para combatir esta desigualdad y vulnerabilidad. El maltrato, el desamor y las vivencias en su unidad familiar de procedencia, hacen que los menores adquieran  resentimientos de esos conflictos de violencia intrafamiliar real, que va unida al hambre,  la pobreza y la discriminación social, conlleva a que los violadores sexuales busquen la oportunidad para cometer sus fechorías a sabiendas de su desprotección y de su inocencia.

El reto y el llamado a los dirigentes del país responsables de este asunto vital, además de  reducir la pobreza, también es importante reducir la desigualdad. Colombia presenta altos niveles de desigualdad comparados frente a otros países latinoamericanos, y las políticas públicas siguen siendo insuficientes y no son realmente efectivas frente a la desigualdad, y el crecimiento económico debe generar una mejor distribución de los beneficios a favor  de los más pobres  frente a las inequidades del gasto público.

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