LA PUERTA ESTRECHA

¿Por cuál puerta estas entrando?

 Edward Diaz

-¿Son pocos los que se salvan? -preguntó Sergio al pastor Juan, quien se sorprendió bastante. En 20 años de experiencia como pastor era la primera vez que alguien le preguntaba eso, aunque no era difícil de contestar. Pero estaba tan acostumbrado a que la formularan interrogantes difíciles que por unos instantes se quedó sin saber responder. Cuando reaccionó invito al joven a entrar a la casa. Estaban conversando en la entrada, pues apenas el pastor abrió la puerta el saludo de Sergio fue la pregunta.

Una vez dentro Juan indicó al joven que se sentara a la mesa, mientras él pasaba a la concina a servir dos vasos de leche y dos pedazos de ponqué cubierto de chocolate, su snack favorito. Mientras comían el pastor indagaba el interés de Sergio en saber si eran pocos los que se salvan. Las respuestas demostraron la confusión que tenía.

—Si Cristo murió por los pecados de todos los hombres, como lo dice juan 3, capitulo 16, o lógico es que todo el mundo se salve, pero algunos pasajes parecen decir lo contrario. —dijo Sergio

—Entiendo la confusión que tienes. El texto que citas es uno de los pasajes que con frecuencia usan para hablar de la expiación universal. Pero si lees del versículo 14 al 21 del mismo capitulo 3 de juan, te darás cuenta que Cristo murió para limpiar los pecados y dar vida eterna a los que han creído, creen y creerán en Él como su Señor, Salvador y único intercesor entre Dios y los hombres. La confusión está en la palabra “mundo” presenten allí. Esta se refiere de manera general a hombres y mujeres pecadores, mas no a cada persona que habita el planeta. No se puede decir que Cristo amó a cada habitante de la tierra y murió por él. La interpretación correcta es que amó a pecadores, los creyentes son pecadores; y murió para salvar a los que creen como dice la última parte del versículo 16, a quienes también llama sus amigos, su pueblo, su iglesia, los hijos de Dios. – Sergio estaba tonito por lo que escuchaba, jamás le habían explicado dese pasaje de forma clara y sencilla.

—Por eso no todos son salvos

—¡Exacto! —expresó Juan con gozo —Si Cristo hubiera muerto por todos nadie se perdería. Pero tu pregunta me recuerda un pasaje en el que a Cristo le formularon el mismo interrogante, está en el evangelio de Lucas, capítulo 13, versículos 22 al 30, lee los por favor. —Sergio era un joven tecnópata, por lo que cargaba la biblia en el celular o en su Tablet. En esta ocasión usó su teléfono para leerla.

—“Jesús iba enseñando por ciudades y aldeas mientras seguía adelante, camino a Jerusalén. Alguien le preguntó: Señor, ¿solo unos pocos se salvarán?. Él contestó: esfuércense para entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar pero fracasarán. Cuando el señor de la casa haya cerrado la puerta, será demasiado tarde. Ustedes quedarán afuera llamando y rogando: ¡Señor, ábrenos!, pero él contestará: no los conozco ni sé de dónde vienen. Entonces ustedes dirán: pero comimos y bebimos contigo, y enseñaste en nuestras calles. Entonces él responderá: les digo que no sé quiénes son ni de dónde vienen. Aléjense de mí, todos ustedes que hacen maldad. Habrá llanto y rechinar de dientes, porque verán a Abraham y a Isaac y a Jacob junto con todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes serán echados fuera. Y vendrán personas de todas partes del mundo del oriente y del occidente, del norte y del sur para ocupar sus lugares en el reino de Dios.  Y tomen en cuenta lo siguiente: algunos que ahora parecen menos importantes en ese día serán los más importantes, y algunos que ahora son los más importantes en ese día serán los menos importantes”- concluyó Sergio.

—Los judíos pensaban que por ser descendientes de Abraham, y profesar la religión judía serían salvos, por eso despreciaban a quienes no eran judíos. Pero Cristo ya había enseñado que la salvación no es por herencia étnica ni por profesar una religión determinada, sino por la fe en Cristo. Eso pudo haber motivado la pregunta. Lo interesante es la respuesta del Señor. En palabras simples dijo: en lugar de preocuparte por cuantos se salvarán, preocúpate por tu salvación, no creas que eres salvo por profesar una religión o ser hijo de creyentes, no te confíes de eso o te llevarás una gran sorpresa cuando te cierren las puertas del reino en el rostro. Esfuérzate para entrar por la puerta estrecha. El reino de los cielos es para los valientes, los que se esmeran por atravesar la puerta angosta, los que son llenos del Espíritu Santo, los que luchan con su pecado y se niegan a si mismos para glorificar a Cristo. Tampoco señales quien será salvo o quien no, porque si llegas al cielo quizás encuentres muchos que no pensaste ver y echarás de menos a otros que creíste serian salvos.

—Wao, no lo había pensado así.

—No te preocupes por el número de los salvos, preocúpate por ser contado entre ellos. Aunque te diré algo. Dicen las escrituras que son una manada pequeña y una multitud que nadie puede contar. Ahora, no es que te este echando, pero comete el Ponqué y tomate la leche, mientras me visto para recoger a mi hija y esposa en centro comercial y dejarte en tu casa de camino.

—Mejor déjeme en el centro comercial que quede de verme allí con Pablo y su novia para ir a cine

—¿Pablo tiene novia?

—bueno… Algo así. No son novios oficiales, pero se gustan. Lo que pasa es que Pablo es tímido, y no se atreve a declarar su amor a

Sorangel

—Entiendo. Bueno me voy a cambiar.

 

 

 

 

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