Las mujeres también se excitan

La ablación sexual y social femenina

Juan David Orozco

Hay un debate mundial – y que en Latinoamérica empieza a calar muy profundo, más en países como Argentina y Colombia – sobre el aborto. El tema en sí requiere de un sin fin de interpretaciones sociales, biológicas y jurídicas, pero son las morales en las que más se centran. En la moral y en el sexo me detendré un poco. Hace poco vi un meme – de los muchos que caricaturizan el aborto – de un feto siendo manipulado por unas pinzas y en este una viñeta que decía: ¡¿Qué culpa tengo yo de tu puta calentura?! Eso sí, con faltas de ortografías y dirigido directamente a la mujer.

Esta imagen me generó muchas preguntas, pero la que me interesa es la posición machista y misógina sobre el estímulo sexual femenino ¿por qué la sociedad – y mayormente los hombres – nos sentimos dueños del placer sexual femenino? La sociedad se empeña en negar – al buen estilo africano de la ablación, pero en este contexto sería ablación social femenina – que las mujeres también se excitan. La ablación, para quienes no están familiarizados, es la técnica de mutilar los genitales femeninos, y que según la Organización Mundial de la Salud más de 200 millones de mujeres han sufrido, por razones culturales, esta lesión. Intentaré explicar un poco más el asunto a partir del meme.

El meme, como un recurso narrativo contemporáneo que nace con las redes sociales, es una herramienta para difundir ideas mucho más rápido. De una manera distorsionada, los memes interpretan situaciones sociales muy complejas, como el aborto. El texto que acompaña la imagen que ya cité habla de la “calentura” (estimulación sexual) femenina, y culpa a este hecho el aborto. En muchos países se popularizaron frases en las que se decía que las mujeres abortaban por deporte, que debían respetar las dos vidas, y aun muchos más que preferían que se salvara la vida del neonato en lugar de la madre. Ahora, la ablación social femenina nos habla más del control sobre los cuerpos. Para muchas personas es incomprensible que el cuerpo femenino sea comprendido más allá de la maternidad y la reproducción. Las abolicionistas, por citar otro ejemplo, han pretendido que la prostitución femenina sea erradica o judicializada – sea el carácter que asuman – por considerar que el cuerpo femenino no puede ser objeto de mercado.

La abolición de la prostitución es tema igual de complejo, pero lo traigo a colación para referirme a esa idea del control del placer femenino que pone una idea moral sobre la culpa y la excitación femenina. Como si la mujer no pudiera tener placer sexual, porque sus genitales no están diseñados para eso. Al parecer, el placer sexual es únicamente fálico, y por tanto no le pertenece a las mujeres. Esta opinión, porque dejo claro que no representa un carácter científico ni una mirada jurídica del aborto, no es una acción de mansplaining, es decir, no intento explicar condescendientemente algo que debería ser lógico: las mujeres también se excitan.

La discusión del aborto no puede volcarse a la banalización de un meme, pero si hay que explicar con plastilina algo tan normal como el placer sexual femenino, se hacen un recurso muy importante. Necesitamos, como sociedad, hacerle frente a la discusión de los cuerpos y el placer sexual, desde la lupa y la posición de cada género. La moral social no se pregunta, por ejemplo, ¿qué responsabilidad deben asumir también los hombres en la reproducción y el embarazo? Es menos común hacer simposios y conversaciones – o memes – de hombres que abandonan sus familias, novias, amantes, etc., después de la noticia de su futura paternidad. Un tema complejo que debe abrirse con una mirada seria desde la perspectiva de género que corresponde: a las mujeres les corresponde su cuerpo y a los hombres el suyo, aunque parezca lógico.

Foto: La Vanguardia Internacional 

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