Más homosexuales al poder.

Nos tendrán que sentir

Juan David Orozco

A propósito del nombramiento de Néstor Iván Osuna como nuevo Ministro de Justicia de Colombia, hay una serie de reflexiones criollas que me quiero permitir hacer.

Hasta hace menos de 48 horas, la mayoría de los colombianos no conocía al Exmagistrado del Consejo Superior de la Judicatura, un académico reconocido en el derecho constitucional, pero se volvió tendencia no solo gracias al pronunciamiento de Gustavo Petro, como su nuevo Ministro de Justicia, sino por el emotivo mensaje de Mauricio Arroyave, su esposo, tras la designación. Lo que para muchos significó un acto de amor y de orgullo, en una esfera heteropatriarcal y conservadora golpeó el ego de quienes quieren que los homosexuales solo seamos la mofa que les permita mantener su status quo.

Gustavo no lo habrá elegido por su orientación sexual o estado civil, sino por sus competencias, pero hizo que muchos relincharan porque en sus pequeñas mentes los homosexuales no podemos ser más de lo que históricamente nos ha representado la industria cultural: desde la otredad, una otredad ridiculizada, discriminada, pordebajeada, minimizada.

Hace unos días, en una conversación casual, le comentaba a un amigo el poder de la representación, puesto que es la que genera los estereotipos; no es lo mismo mostrar a un homosexual en el cine como un ser estrafalario, complaciente y sumiso, a vernos en una esfera de poder tomando decisiones. Eso es justamente lo que les molesta, que sus ideas de representación homosexual se caen: ya no somos únicamente los maricas, los ruidosos, los enfermos o los afeminados, sino los políticos, los médicos, los abogados, los ingenieros, los periodistas, quienes decidimos, creamos y asumimos en la esfera pública una orientación que no debería impórtale a nadie.

Las personas heteropatriarcales quieren un homosexual ignorante, afeminado, ridiculizado, apolítico, sumiso, para seguir estableciendo ellos cómo se habla, qué está bien y qué no sobre nuestra orientación o identidad de género. No digo yo, pues, que ser afeminado esté mal, sino que prefieren alimentar sus estereotipos con quienes pueden seguir manteniendo con miedo. Por eso La política pública LGBTI en Colombia y en el Caquetá ni suena ni truena, por eso, en el 2021 se registraron más 400 ataques, que resultaron en su mayoría en muerte y lesiones graves, a hombres gays, mujeres lesbianas, mujeres trans. Por eso, hace 8 días, en Bogotá, una pareja gay era acorralada como delincuentes, entre insultos y escobazos, solo por demostrar amor. No quieren que los maricas gritemos ni opinemos, que participemos en política, como intentaron callar muchas veces a Mauricio Toro en el congreso, ni que asumamos estancias de poder. Solo quieren burlarse de nosotros.

Frente a su miedo a nosotros no queda más que lo alguna vez Yenny, mi amiga más revolucionaria, me dijo en una marcha estudiantil: no quieren escucharnos, pues ahora nos tendrán que sentir.

Post Centauro Televisión 

 

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