No des las perlas a los cerdos

El evangelio es un regalo para los que responden eficazmente

 

Edward Diaz

Luego de la gran cena en casa de doña Petrona, la acaudalada mujer continúo invitando semanalmente a sus amigos y vecinos para compartirles el evangelio. La casa se llenaba en cada reunión y el corazón de la mujer brincaba de emoción al ver tantas almas con hambre y sede del evangelio. Lamentablemente la realidad era diferente, la mayor parte de aquellos hombres y mujeres iba solo por degustar los manjares que la anfitriona compartía. La comida era tan exquisita que personas de otras comunidades comenzaban a asistir a las reuniones solo para deleitar su paladar.

Los chismes y rumores, especialmente esparcidos por doña Eulalia, la lengua viperina, llevaron a que el abuelo Pedro se diera cuenta que el éxito de las reuniones de doña Petrona no radicaba en la necesidad espiritual de los asistentes, sino en su deseo de satisfacer el vientre.

Lleno de indignación el abuelo, en compañía de Nohora, la modista, decidió hablar con doña Petrona. Como buena anfitriona la mujer puso delante de ellos panecillos, leche, te y café, mientras ultimaba detalles para la reunión de aquella noche. Cuando terminó de organizar y salió a atender la visita el abuelo Pedro recitó proverbios 9 versículos 6 al 9:

—El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; el que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca. Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio. Enseña al justo, y aumentará su saber.

—¿Qué me quieres decir Pedro? —Preguntó Petrona bastante confundida.

—Es simple, que estas tirando las perlas a los cerdos.

—¿Qué? No te entiendo —dijo la anciana —Pedro, por favor, por la amistad que tuviste con mi esposo, y por los años que tenemos de conocernos, te ruego seas claro conmigo.

—Es sencillo. Con estas reuniones estas tirando las perlas del evangelio a los cerdos. Mira toda la comunidad sabe que la mayor parte de las personas que asistirán esta noche a tu reunión no vienen por escuchar el evangelio, sino por solo por saciar el vientre con tu comida.

—¿Y tú crees que no me he dado cuenta de eso? —contestó la anciana —Soy consciente de ello, pero no me importa, así vengan solo por comer escuchan el evangelio y de esa forma cumplo con la gran comisión de llevar el evangelio a todo pueblo, lengua y nación.

—Está muy bien esto que haces por el reino, pero cuando las personas no responden, insistir con ellos sería como tirar las perlas a los cerdos o dar lo santo a los perros, como lo dijo el señor en Mateo 7: 6.

—Me sorprende tu actitud Pedro. Tú deberías ser el más contento con lo que estoy haciendo. De verdad me sorprendes.

—Si me permite doña Petrona- Interrumpió Nohora – Lo que Pedro intenta decir, es que en aras de cumplir la gran comisión y llevar el evangelio debemos ser inteligentes, identificar quienes responden eficazmente a nuestra predicación y concentrarnos en ellos, en lugar de botar nuestros esfuerzos en quienes rechazan a Cristo. Sus reuniones son maravillosas. Pero si las personas solo vienen por comer, esta tirando las perlas a los cerdos. “No reprenda al escarnecedor ni corrija al impío, mejor reprenda al sabio” (proverbios9:7-9), concéntrese en aquellos que están respondiendo a la predicación, a eso se refiere el proverbio.

Luego de la visita del abuelo y Nohora doña Petrona decidió seguir el consejo que había recibido. Su primera tarea era identificar a aquellos que estaban respondiendo eficazmente al evangelio, para ello durante las dos reuniones siguientes decidió no ofrecer mayor banquete que la predicación de la palabra. Como resultado las reuniones multitudinarias se redijeron a 4 o 5 personas que recibían con total agrado las reprensiones de la palabra de Dios.

Edward Andrés Díaz Reina
Comunicador Social y periodista
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