¿QUÉ PASARÁ MAÑANA?

La zozobra y la incertidumbre generadas por una sencilla pregunta, de respuesta compleja.

Desde que iniciaron las medidas de emergencia por la pandemia, todas las noches he sido presa de la incertidumbre frente a lo que pueda traer la mañana siguiente; la zozobra me embarga por completo desde el 28A, en razón al rumbo que está tomando la lucha de un pueblo por reclamar sus derechos.

Durante estos días he dormido al arrullo de cacerolas que sin parar resuenan, rompiendo el silencio y la soledad de la noche en medio de los toques de queda, mientras se experimenta una sensación de tensa calma y de cierta impotencia. Es difícil conciliar el sueño frente a la zozobra que se deriva de la pregunta que ronda en mi cabeza: ¿Qué pasará mañana?

Mientras observo la calle vacía y sola, de tonalidad melancólica, casi lúbubre, mi memoria ejecuta un flashback y me pregunto ¿en qué momento todo cambió? Regreso a esta realidad y veo con desazón, y para no ir más lejos, la situación de mi hermosa Ibagué, que poco a poco, luce marchita, como si un halo de desesperanza la hubiese cubierto, sumida en el olvido estatal, en el más crudo de los desempleos y en una crisis económica, que, jamás en mis 38 años de existencia había visto, tan marcada, en La Musical, centenares de negocios quebrados y con ellos sueños interrumpidos, anhelos estropeado y muchas deudas adquiridas, en una inversión por asegurarse una mejor calidad de vida y que en medio de todos estos factores coyunturales, han tenido que cerrar al no tener una alternativa real de solución. La lluvia es ahora el sonido que me acompaña, cae lenta, pausada, como si ni siquiera expresara un verdadero deseo de caer sobre suelo ibaguereño; el desconcierto se apodera de mis pensamientos.

Las noticias no son muy alentadoras, los nervios se ponen de punta y el caos reina por sectores, sólo resta elevar una plegaria para que esto cese pronto y se pueda reconstruir lo que inevitablemente se destruyó, desde una visión de solidaridad y empatía que permita el progreso de todos, trabajando en una verdadera unión. Vuelve a retumbar la misma pregunta ¿Qué pasará mañana?

Me duele todo, desde el alma hasta mi país, obviamente pasando por mi ciudad; me exalto, respiro, miro al techo en actitud de invocación de la Divinidad, me siento impotente al ver cómo se esfuma la fe en las instituciones, por culpa de votantes irresponsables que han optado por llevar al poder a seres humanos faltos de empatía y llenos de ambiciones personales y egoísmos colectivos, derrochando a sus anchas y disponiendo bajo el manto de la corrupción, de lo que le pertenece a todo un país; y entonces, ¿Qué pasará mañana?.

 

RICARDO PÉREZ GUZMÁN

Facebook: rickardo.perezguzman/

Instagram: @rickardo.perez

Twitter: @RickardoPerez

2 thoughts on “ ¿QUÉ PASARÁ MAÑANA?

  1. Total acuerdo contigo Ricardo. La incertidumbre es ahora nuestra amiga inseparable. En qué momento cambió tan drásticamente todo? Dios nos asista y dé fortaleza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *